24 Mar

Jofran Martín Caparrós (escritor), Centro Andaluz de las Letras

El escritor José Francisco Martín Caparrós, autor de El cráneo de la Araña presenta El esquiador de fondo en el Centro Andaluz de las Letras de Málaga.

 

Aquí tenéis el texto de la presentación:

 

Buenas tardes.

Gracias, en primer lugar, a todos los asistentes a esta presentación, al Centro Andaluz de las Letras por recibirnos en sus dependencias y promover la literatura en nuestra tierra como lo hace y, en especial, a Lucas Ruiz por hacerme partícipe de este acto y por habernos regalado su obra, El esquiador de fondo.

Yo, sinceramente, estoy aquí un poco por azar o por casualidad, como si viviera “una de esas extrañas serendipias de las que habla” nuestro común amigo, Ángel Montilla. Una serie de acontecimientos han coincidido, como se alinean los planetas, y han provocado mi introducción en este acto o me han traído a esta presentación, de este lado. Ya asistí a la que tuvo lugar en la sala Ámbito Cultural de El Corte Inglés el pasado verano, pero en aquel momento, estuve en ese otro lado, en el público. Ese día tuve también la oportunidad de adquirir el libro, felicitar a su autor y marcharme con un ejemplar dedicado bajo el brazo, con ganas de leerlo.

Pero no era la primera vez que tenía noticias de estos relatos. El primero que me descubrió a Lucas como narrador fue el prologuista del libro, el poeta y amigo común ya citado, Ángel Montilla, cuando hace ya algunos años ambos compartíamos el coche para ir al instituto del Arroyo de la Miel donde trabajábamos. En estos cortos viajes tuvimos tiempo para hablar de miles de asuntos(las caravanas de los viernes nos ayudaron sin querer a profundizar en algunos temas en particular). En varias de esas charlas surgió el nombre de Lucas, nuestros amigos y otras experiencias comunes, su periplo danés y algunas anécdotas de juventud. Yo conocía a Lucas desde hacía tiempo, pero siempre indirectamente a través de otros conocidos e incluso de mi familia.

Un día, Ángel me recomendó el blog de Lucas y me habló sobre lo que este iba escribiendo poco a poco en él: unos relatos que me descubrieron otro perfil del escritor Lucas Ruiz, del esquiador de fondo, y su punto de vista entre español y danés. Mucho más tarde hablamos sobre la intención de publicar de Lucas y sobre la Editorial Círculo Rojo, con la que edité mi última novela y que es, finalmente, con la que ha publicado el libro objeto de esta presentación.

«No retengo lo que no me marca, lo que no me hace trascender. En cambio, hay relatos que nunca olvido, como la Noche de espanto de Chejov o Berenice de Poe. Son difíciles de olvidar también Los doce cuentos peregrinos de García Márquez o El autoestopista de Roald Dahl. Y admito que tras leer el libro de Lucas se han grabado en mi memoria literaria muchas escenas de estos relatos, de estos once cuentos».

Por mi profesión, profesor de Lengua y Literatura, y mi afición: escribo y publico, cuando puedo, algunas novelas; por todo esto, como digo, disfruto ante todo de la lectura y, en especial, de la narrativa. Y cuando termino con un relato o cuento, normalmente, me suelo olvidar con facilidad de su contenido por razones de economía mental. No retengo lo que no me marca, lo que no me hace trascender. En cambio, hay relatos que nunca olvido, como la Noche de espanto de Chejov o Berenice de Poe. Son difíciles de olvidar también Los doce cuentos peregrinos de García Márquez o El autoestopista de Roald Dahl. Y admito que tras leer el libro de Lucas se han grabado en mi memoria literaria muchas escenas de estos relatos, de estos once cuentos.

Voy a poner solo algunos ejemplos: con La enciclopedia de mi madre, el segundo relato de este libro, me quedé afectado por la feliz ingenuidad de la agenda de 1997; con Invariablemente, el primero que leí en su blog, me identifiqué con la capacidad de captar y transmitir los pequeños detalles y con Volúbilis llegué a sentir la angustia de los recuerdos imposibles.

Todos, en general, tienen en común la cotidianeidad, pero sobre todo me sorprenden por la paradoja que plantean, según mi opinión: la cercanía y la distancia. Estos relatos cuentan experiencias aparentemente reales y autobiográficas desde una cercanía que nos hace identificarnos, con la que sonreímos al pensar o reconocernos en reacciones propias y, sin embargo, sorprendentemente para mí, trasmiten un alejamiento, como si el autor supiera mantener la calma exacta para observarse a sí mismo, para analizarse, reflexionar, macerar y expresar lo que expresa, como un esquiador de fondo que practica un deporte, pero a un ritmo que le permite paladear el tiempo y compartir la acción con el pensamiento. Genial.

Realmente, se trata de la traslación conseguida de su mestizaje interior de veinte años a sus textos: cercano al hablar de Málaga, lejano al hablar de Dinamarca, para nosotros; pero tal vez para él ahora ya: lejano de Málaga y cercano al lugar donde tiene su vida.

En fin, este libro ya ha sido varias veces presentado en Málaga, en Berlín, en Nueva York, en Dinamarca, por supuesto, etcétera; una carrera que continúa su largo y merecido recorrido por el mundo y sus lectores.

No deseo resultar pesado, ya que el protagonista de este acto es su autor, Lucas Ruiz, y por ello le paso la palabra.

Nuevamente, te agradezco que me permitas compartir este experiencia contigo.

Gracias a todos.

 

Jofran Martín Caparros, Málaga, Centro Andaluz de las Letras, 24 de marzo de 2015

 

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