25 Oct

Reseña de Albert Torés en ‘Sur. Revista de Literatura’

LA POÉTICA DE LA MÚSICA
Lucas Ruiz, El esquiador de fondo
Editorial Círculo Rojo, Colección Relatos, Pamplona, 2014.

Albert Torés

Lo que la cultura griega, al gozar de plena libertad interior y exterior, fue capaz de elevar al colmo de la perfección en las artes plásticas, el drama y la historiografía, que aún hoy se consideran en el mundo occidental como modelos insuperables, es lo que debe Europa a los luchadores de Salamina y Platea, escribe Javier Cercas en su magnífica novela Soldados de Salamina.
Quiero empezar esta reseña con esta cita porque el deber de todo humanista solidario es ejercer la acción ética y contestar los atropellos de esta Europa hipócrita, consuetudinariamente fascista que contrasta con su germen de libertades, tolerancias y derechos. Nuestro autor, Lucas Ruiz también incluye esta cita en su libro El esquiador de fondo. Sin duda, Lucas Ruiz destaca por su faceta docente y universitaria, de manera especial por publicaciones didácticas relacionadas con la enseñanza del español como lengua extranjera, sólo por citar algunos ejemplos, Gramática básica (2012), Nación, identidad y autonomía en el mundo hispano (2003), Javier Cercas y sus soldados de Salamina (2007). Paralelamente aunque de manera más visible ha ido desarrollando una producción literaria muy singular que conoce hoy por ejemplo este volumen de 11 relatos que es una ilustración de perfecta evolución literaria, en la medida en que el autor se inicia en un blog y conforme va narrando sus experiencias en Dinamarca, va comprobando que necesita otros soportes. El cuento es el género que escoge y lo maneja de manera impecable tanto por su dominio técnico como por su pasión creativa. En cierta medida, en el propio título, El esquiador de fondo, encierra gran parte de su eje constructivo, pues transmite una lengua, una cultura y una formación hispanas en un paisaje, un sentir y un tiempo nórdicos. Probablemente esta combinación sea el hilo conductor de Lucas Ruiz que con este libro ocupa de lleno un espacio en el apretado pero diverso panorama de las letras españolas.
Por ello, como lector aprecio sobremanera el trabajo de Lucas Ruiz, y, aunque no sea esta tribuna la propicia, lamento no haber podido presentar su libro en el Centro Andaluz de las Letras el pasado mes de marzo.
El libro en sus páginas iniciales es ya de por sí una agradable sorpresa. El poeta Ángel Montilla redacta un prólogo justificativo a base de escenas cotidianas y de diálogos con el propio autor, mostrando de ese modo el génesis de los cuentos de manera auténtica y precisa. Por cierto, dos características esenciales de la escritura de Lucas Ruiz, la precisión y la autenticidad. En el prólogo dramatizado en 5 actos, Lucas Ruiz y Ángel Montilla se inician un debate sobre los géneros con Borges y Croce como telón de fondo. Es cuando menos paradójico que Lucas Ruiz que defiende la existencia necesaria de los géneros sólo sea como guía orientativa escriba una volumen de 11 relatos donde el rasgo principal más productivo y hermoso es una mezcla de géneros, obviamente reforzado por una memoria de memorias y un magistral uso de la intertextualidad. Excepcional es el relato de “De la imposición a la impostura”. Pues, con motivo de una ponencia sobre Javier Cercas, nuestro narrador traza un horizonte de expectativas literarias que corren paralelas a sus inquietudes docentes y a ese lema que define su obra y su personalidad, tal sería el preguntarse sobre lo que le preguntan o lo que incita a preguntar. Pero además es un itinerario de placeres librescos donde la tesis, la autobiografía, la imagen fílmica, la fábula, el hecho histórico, el diario de clase, la metaliteratura, la traducción nos colocan en el límite de la realidad que no es sino el de la ambigüedad.
Angel Montilla Martos, poeta irónico, reflexivo y con envidiable densidad expresiva señala con acierto que Lucas Ruiz ha conseguido “una mezcla interesantísima entre distanciamiento irónico y acercamiento personal a los sentimientos.  Un tortuoso viaje al autoconocimiento, que, debido al sutil juego de narradores, parece un heteroconocimiento”.
En efecto, un viaje literario que cumple con las funciones clásicas del docere y delectare y que ofrece una presencia primordial a la música. Entiendo que Lucas Ruiz, participa de fuentes diversas cuando se enfrenta al folio en blanco, pero estoy convencido de que la música va marcando no solamente el ritmo de la narración sino la propia trama. De hecho, podríamos trazar un recorrido musical de gran relevancia enEl esquiador de fondo que nos aventuraría una asombrosa polifonía de sentidos y emociones. Así, en el cuento igualmente titulado “El esquiador de fondo” nos atrapa el recuerdo de la ópera Tosca, nos seduce con Madeleine Peyraux cantando “Half the perfect world”, y persiste en que sigamos saboreando la noche a través de Giuseppe Giacosa y Astor Piazzolla con su bandoneón. Una suerte de romanticismo urbano que culmina con el piano de “The road” de Nick Cave y Warren Ellis. Escritura en prosa con latido poético que se entrelaza entre las grandes preocupaciones de la humanidad, el olvido, la soledad, el tiempo, la muerte y desde luego el amor. ¿Habrá algún acto más poético que anotar al margen de un poema otro apunte poético: “qué inútil es mi vida en la que pasa pasea todo ante mis ojos rozándome apenas los sentidos”,  nos escribe en “Invariablemente”.
En el relato “La visita” que se inicia con unos versos del “Soneto de la dulce queja” de Lorca, la metáfora de la contradicción se abre paso entre el amor y el desamor, reforzado incluso por recursos léxicos como “alcohólicamente lúcido”, “el deseo de evitar la angustia, el vacío” “pragmático e inseguro” y una zanahoria como micrófono para poner en marcha el tema de “Womanizer” de Britney Spears.
En “Volúbilis” la relación materna, expresada a través del teléfono, encuentra en“Che faró senza Euridice” cantado por Andreas Scholl una resonancia para expresar igualmente su visión como padre.
En “Hombre si memoria”, el teclado del piano, el saxo de Florián Navarro, las Variaciones de Goldberg, Bach, es decir, la ausencia, los recuerdos, la tristeza, el tacto afilado de la frialdad y el desconcierto de la identidad, todo se hace visible, pero por fortuna, “la música me protege” nos dejará escrito.
En esta línea sincrónica esencialmente musical que se engarza con una diacronía interdisciplinar, Lucas Ruiz nos ofrece un libro de gran calidad que el lector interesado agradece.
Reseña aparecida en Sur. Revista de Literatura, Nr. 6, Málaga, Agosto 2015, ISSN 2341-4804.
En: http://www.sur-revista-de-literatura.com/Index6.html

One thought on “Reseña de Albert Torés en ‘Sur. Revista de Literatura’

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *